Relleno zombie, el polémico tratamiento que busca reconstruir las caras Ozempic

restaurar volumen en rostro Madrid Cliniem

El uso de tejidos grasos procedentes de donantes fallecidos para recuperar volúmenes o reposicionar tejidos no es algo realmente novedoso. Lo que sí ha cambiado es el escenario. La popularización de los tratamientos para adelgazar con fármacos como Ozempic, Wegovy o Mounjaro ha normalizado las grandes pérdidas de peso en periodos relativamente cortos y, con ellas, también una consecuencia estética que cada vez preocupa a más pacientes: la pérdida de volumen facial.

Es en este contexto donde empieza a llamar la atención en Estados Unidos una tecnología conocida popularmente como “zombie filler” o relleno zombie. El nombre resulta llamativo, incluso inquietante, pero detrás de él existe una tecnología basada en el procesamiento de tejido adiposo humano procedente de donantes fallecidos.

El relleno zombie es una tendencia que está adquiriendo protagonismo fundamentalmente en Estados Unidos y que, de momento, no puede considerarse una alternativa disponible en España. Sin embargo, plantea una cuestión interesante para la medicina estética: ¿qué ocurre cuando una persona ha perdido tanto volumen que ya no tiene suficiente grasa propia para recuperar los volúmenes faciales mediante un lipofilling?

Ozempic: cuando adelgazar también cambia el rostro

Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic, Wegovy, Mounjaro o Zepbound, han cambiado radicalmente la manera de abordar el sobrepeso y la obesidad. La pérdida de peso que pueden conseguir algunos pacientes es importante y, en determinados casos, se produce en un periodo relativamente corto.

Pero el organismo no elige de forma quirúrgicamente precisa de dónde quiere perder grasa.

Cuando una persona adelgaza, la reducción del tejido adiposo se produce de manera generalizada y puede afectar también a los compartimentos grasos de la cara. El resultado puede ser un rostro con menos volumen en las mejillas, las sienes o la zona periocular, una mayor marcación de determinados surcos y una apariencia más delgada o envejecida.

Es lo que popularmente se ha denominado como cara Ozempic.

En realidad, no se trata de que Ozempic provoque específicamente un envejecimiento de la cara. El fenómeno está relacionado principalmente con la pérdida de volumen asociada al adelgazamiento. Y cuanto mayor y más rápida es la pérdida de peso, más evidente puede resultar el cambio facial.

Aquí aparece una nueva necesidad para la medicina estética: el paciente ha conseguido adelgazar, pero ahora quiere recuperar parte del volumen que ha perdido en el rostro sin volver a ganar peso.

¿Y qué ocurre si ya no hay suficiente grasa para hacer un lipofilling?

Hasta ahora, una de las soluciones más interesantes para recuperar volumen facial era el lipofilling o transferencia de grasa autóloga.

La técnica consiste en extraer grasa del propio paciente mediante una pequeña liposucción, procesarla y posteriormente infiltrarla en las zonas que necesitan recuperar volumen. Al tratarse de tejido del propio paciente, es una alternativa especialmente interesante para conseguir resultados naturales.

El problema aparece en determinados pacientes que han experimentado una pérdida de peso muy importante.

Una persona que antes tenía depósitos suficientes de grasa en abdomen, flancos, muslos o caderas puede encontrarse, después de adelgazar considerablemente, con unas reservas adiposas mucho menores. En algunos casos, la cantidad disponible puede no ser suficiente para realizar la restauración de volumen que se necesita.

Y es precisamente aquí donde adquiere interés el tejido adiposo procedente de donantes.

No se trata de que se haya inventado el relleno zombi específicamente por Ozempic. El uso médico de tejidos humanos procesados tiene una historia anterior. Lo que ha ocurrido es que el fenómeno de las grandes pérdidas de peso ha creado un escenario perfecto para que estas técnicas despierten un interés renovado en el ámbito de la estética.

¿Qué es realmente un relleno zombie?

Relleno zombie es un nombre popular, no una denominación médica.

Con este término se está haciendo referencia a productos elaborados a partir de tejido adiposo humano procedente de donantes fallecidos, que posteriormente es sometido a procesos de selección, procesamiento y esterilización.

La idea no consiste simplemente en coger grasa de una persona fallecida e inyectarla en otra. El tejido se procesa para obtener una estructura biológica que pueda utilizarse como material de relleno o soporte.

En determinados productos, se eliminan las células y otros componentes del tejido, mientras se conserva una matriz de tejido adiposo que puede actuar como una especie de andamiaje biológico. El objetivo es proporcionar volumen y un entorno en el que el propio organismo pueda integrar el material.

Por eso, técnicamente, hablar de “grasa de cadáver” resulta demasiado simplista. Estamos ante tejidos adiposos humanos procesados o matrices derivadas de tejido adiposo, sometidos a controles y requisitos específicos.

Uno de los productos que ha contribuido a popularizar esta tendencia en Estados Unidos es AlloClae, aunque no todos los productos de tejido adiposo humano procesado son iguales ni tienen las mismas indicaciones.

¿Para qué se utiliza?

El objetivo fundamental del relleno zombie es restaurar volumen.

En el rostro puede plantearse para pacientes que han perdido tejido adiposo y presentan hundimiento o pérdida de volumen en determinadas zonas. En una persona que ha adelgazado mucho, por ejemplo, puede existir pérdida de volumen en las mejillas, las sienes u otras estructuras faciales.

La filosofía es diferente a la de un tratamiento destinado exclusivamente a eliminar arrugas.

Cuando existe una pérdida de peso importante, el rostro puede haber perdido una parte de su estructura tridimensional. Por eso, el objetivo de un tratamiento bien planteado no debería ser simplemente “rellenar”, sino reponer de manera estratégica los volúmenes que se han perdido.

Es una diferencia importante.

La medicina estética ha evolucionado desde el concepto de rellenar arrugas hacia un abordaje cada vez más basado en la anatomía, las proporciones y la restauración de los volúmenes faciales.

¿Es una alternativa a la grasa del propio paciente?

No necesariamente. El lipofilling con grasa autóloga continúa teniendo un papel fundamental. Siempre que el paciente disponga de suficiente tejido adiposo y sea un buen candidato, utilizar su propia grasa presenta importantes ventajas.

La novedad que plantean estas matrices de tejido adiposo humano es que podrían ofrecer una alternativa para determinados pacientes que no tienen suficiente grasa propia para realizar una transferencia convencional.

Esto puede resultar especialmente interesante en personas que han experimentado una pérdida de peso muy importante.

Es decir, el objetivo no sería sustituir el lipofilling, sino ampliar las posibilidades de restauración de volumen cuando la grasa autóloga disponible es limitada.

¿Por qué se habla tanto ahora de los rellenos zombie?

Porque coinciden varias tendencias. Por un lado, la utilización de medicamentos GLP-1 como Ozempic, ha aumentado enormemente y cada vez son más las personas que experimentan pérdidas importantes de peso.

Por otro, existe una demanda creciente de tratamientos capaces de solucionar las consecuencias estéticas de ese adelgazamiento.

Y, finalmente, la medicina regenerativa lleva años investigando el potencial de diferentes tejidos humanos procesados como materiales capaces de aportar volumen o actuar como soporte para la regeneración de tejidos.

El resultado es la combinación perfecta para que una técnica que no es completamente nueva empiece ahora a recibir una enorme atención mediática.

Las caras Ozempic han creado una nueva categoría de pacientes que necesitan restauración de volumen.

¿Está aprobado por la FDA?

Aquí conviene hacer una precisión importante.

En Estados Unidos, los tejidos humanos destinados a implantación, trasplante, infusión o transferencia pueden quedar bajo la regulación de la Food and Drug Administration (FDA), dentro del marco de los denominados HCT/Ps.

Pero decir simplemente que un determinado relleno zombie está “aprobado por la FDA” puede resultar engañoso. La regulación de estos productos depende de su composición, procesamiento, finalidad y de la vía regulatoria concreta que les corresponda.

La FDA establece requisitos específicos para los tejidos humanos y, dependiendo del producto, puede existir una regulación bajo el marco de la sección 361 de la Public Health Service Act, mientras que otros productos que no cumplen determinados criterios pueden quedar sometidos a una regulación diferente. La propia FDA ha señalado, por ejemplo, que la utilización de tejido adiposo para determinadas finalidades puede no considerarse un uso homólogo y, en consecuencia, no quedar únicamente bajo el régimen de los HCT/P regulados bajo 361.

Por eso, no todos los productos que los medios denominan “zombie fillers” tienen necesariamente la misma situación regulatoria.

Y este matiz será especialmente importante si algún día estas tecnologías pretenden llegar a Europa.

¿Llegará el relleno zombie a España?

Por el momento, no puede decirse que el relleno zombie esté disponible en España como una técnica estética de uso generalizado.

Y su eventual llegada no sería tan sencilla como importar un nuevo relleno desde Estados Unidos.

En España, los implantes de relleno utilizados con finalidad plástica, reconstructiva o estética están sometidos a la normativa europea de productos sanitarios. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) mantiene un listado de los implantes de relleno con marcado CE comercializados en España y señala que estos productos deben cumplir el Reglamento europeo de productos sanitarios y la normativa española correspondiente.

Pero cuando hablamos de tejido humano procedente de un donante, la cuestión se vuelve todavía más compleja.

España cuenta además con una regulación específica para la donación, obtención, evaluación, procesamiento, preservación, almacenamiento y distribución de células y tejidos humanos. El Real Decreto-ley 9/2014 establece las normas de calidad y seguridad aplicables a estos tejidos y regula también su aplicación en receptores humanos.

Por tanto, si una técnica de estas características llegara a España, habría que determinar previamente cómo se clasifica legalmente el producto y qué normativa le resulta aplicable.

La AEMPS tendría un papel fundamental en aquellos aspectos que correspondieran a productos sanitarios y medicamentos, mientras que la regulación de tejidos humanos implicaría también el marco específico establecido para células y tejidos y las autoridades sanitarias competentes.

¿Estamos ante el futuro de la reconstrucción facial después de adelgazar?

Es demasiado pronto para afirmarlo. La técncica resulta interesante porque responde a un problema muy actual: personas que han conseguido perder mucho peso, pero que después necesitan recuperar determinados volúmenes faciales o corporales.

Sin embargo, que una tecnología sea novedosa o genere mucha atención mediática no significa que sea automáticamente la mejor opción para todos los pacientes.

La seguridad, la indicación concreta, la duración de los resultados, la integración del tejido y las posibles complicaciones son aspectos que deben valorarse con rigor. De hecho, la reciente popularización de estos productos en Estados Unidos también está acompañada de debate sobre su regulación y sobre determinadas complicaciones comunicadas por pacientes, por lo que todavía es necesario acumular experiencia y evidencia clínica a largo plazo.

Por eso, actualmente existen diferentes caminos para tratar una cara que ha perdido volumen después de una pérdida importante de peso: desde ácido hialurónico y otros productos de relleno, hasta inductores de colágeno, lipofilling con grasa propia o procedimientos quirúrgicos cuando existe una flacidez más importante.

El tratamiento debe depender de cuánto volumen se ha perdido, dónde se ha perdido, la calidad de la piel, la edad del paciente y, sobre todo, de la cantidad de tejido adiposo disponible.

Más que rellenar: reconstruir la cara después de perder peso

Quizá el aspecto más interesante del fenómeno relleno zombie no sea su nombre, sino lo que representa.

La llegada de los tratamientos GLP-1 está cambiando también las necesidades de la medicina estética. Ya no se trata únicamente de tratar el envejecimiento natural. Cada vez habrá más pacientes que, después de una gran pérdida de peso, necesiten reponer los volúmenes que han desaparecido de forma generalizada.

En aquellos casos en los que todavía existe suficiente grasa, el lipofilling puede continuar siendo una excelente herramienta. Cuando no existe suficiente tejido adiposo propio, las matrices derivadas de tejido adiposo humano podrían abrir una nueva vía.

Por ahora, esta posibilidad está generando expectación principalmente en Estados Unidos. Su eventual llegada a España dependerá de la evolución de la evidencia científica y, sobre todo, de cómo se regule este tipo de tejido y de los productos derivados del mismo dentro del marco europeo.

Lo que parece claro es que las caras Ozempic han supuesto una nueva necesidad: no sólo adelgazar, sino también recuperar de forma estratégica el volumen facial perdido.

Y quizá el futuro de la medicina estética después de adelgazar no consista tanto en rellenar una arruga como en algo mucho más complejo: reconstruir la arquitectura del rostro cuando el volumen ha desaparecido.

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