¿Has vuelto de vacaciones y notas más manchas en la cara, el bigote más oscuro o un tono de piel mucho menos uniforme? Tranquila, es más habitual de lo que parece. El verano puede dejar su huella en nuestra piel incluso cuando hemos utilizado protector solar todos los días. La buena noticia es que las manchas solares se pueden eliminar,
La exposición solar acumulada, el calor y el aumento de horas al aire libre pueden hacer que determinadas pigmentaciones se hagan más visibles. El resultado es que, al volver de vacaciones, algunas personas descubren que las manchas solares que tenían antes del verano se han intensificado o que han aparecido nuevas zonas de pigmentación en el rostro.
El melasma, las manchas solares, las marcas de acné y determinadas alteraciones de la piel pueden empeorar durante los meses de verano. Y sí, puede ocurrir incluso aunque hayas sido constante con tu fotoprotector.
La buena noticia es que hay solución. El final del verano es un buen momento para revisar el estado de la piel y comenzar un tratamiento personalizado que ayude a recuperar su luminosidad, mejorar la textura y conseguir un tono más homogéneo.
Entre las opciones disponibles encontramos tecnologías como el láser CO2, la luz pulsada IPL y otros tratamientos láser y médico-estéticos, aunque no todas las manchas se tratan de la misma manera.
¿Por qué tengo más manchas después del verano?
El sol es uno de los principales factores que intervienen en la aparición y el empeoramiento de la pigmentación. La radiación ultravioleta estimula los melanocitos, las células responsables de producir melanina, y puede hacer que determinadas manchas se vuelvan más oscuras y evidentes.
En el caso del melasma, además, la exposición a la luz visible puede contribuir a que la pigmentación se intensifique. Por eso, la fotoprotección continúa siendo fundamental durante todo el año, no únicamente durante los meses de verano. Los dermatólogos recomiendan utilizar protección de amplio espectro y, en personas con melasma, puede ser especialmente interesante una fotoprotección con color que contenga óxidos de hierro.
Pero el verano no solo afecta a la pigmentación. El calor, el sudor, los cambios de rutina y una mayor exposición ambiental también pueden influir en el estado general de la piel.
Por eso, septiembre puede convertirse en el momento perfecto para hacer una especie de “puesta a punto” de la piel.
La temida mancha del bigote
Una de las zonas donde más preocupa la aparición de pigmentación es el labio superior.
Esa zona oscura que aparece sobre el labio y que muchas mujeres identifican como la mancha del bigote puede corresponder a un melasma. De hecho, el labio superior es una de las localizaciones habituales de esta alteración pigmentaria, junto con las mejillas, la frente y el mentón.
El problema es que muchas veces esta pigmentación se hace especialmente evidente después del verano.
Y aquí es importante hacer una diferencia: no todas las manchas marrones son iguales. Una mancha solar localizada no tiene necesariamente el mismo origen ni requiere el mismo tratamiento que un melasma.
Por eso, antes de comenzar cualquier tratamiento para eliminar manchas, es fundamental realizar una valoración médica de la piel.
¿Láser CO2 para eliminar las manchas solares?
El láser CO2 es una de las tecnologías más conocidas dentro de los tratamientos de rejuvenecimiento facial.
Se trata de un láser ablativo que permite realizar una renovación controlada de la piel. Al actuar sobre las capas superficiales, favorece la regeneración cutánea y puede mejorar diferentes signos de fotoenvejecimiento, textura, irregularidades y determinadas lesiones superficiales.
En pacientes correctamente seleccionados, el tratamiento con láser CO2 puede formar parte de un protocolo de renovación facial después del verano, especialmente cuando, además de las manchas, buscamos mejorar la textura, luminosidad o signos de daño solar.
Sin embargo, cuando hablamos específicamente de melasma, hsolares ay que ser especialmente cuidadosos. Los tratamientos láser pueden utilizarse en determinados casos, pero la evidencia muestra que su eficacia y seguridad dependen mucho del tipo de melasma, del fototipo y de los parámetros utilizados.
Por eso, el láser CO2 no debe plantearse como una solución universal para cualquier mancha facial.
El diagnóstico es el primer paso para saber si esta tecnología es adecuada para tu piel.
IPL: cuando buscamos tratar manchas solares y mejorar el aspecto general de la piel
Otra de las tecnologías que puede utilizarse para tratar determinadas alteraciones producidas por el sol es la IPL o luz pulsada intensa.
El láser IPL permite actuar sobre diferentes estructuras de la piel y puede utilizarse para mejorar determinadas pigmentaciones y signos de fotoenvejecimiento, además de algunas alteraciones vasculares.
Es una tecnología especialmente interesante cuando el objetivo no es únicamente tratar una mancha aislada, sino conseguir una piel con un aspecto más homogéneo y luminoso.
Ahora bien, al igual que ocurre con el láser, la IPL no está indicada para todas las pigmentaciones. En el caso del melasma debe utilizarse con precaución, ya que el calor puede favorecer en algunos pacientes la aparición de hiperpigmentación postinflamatoria o incluso una exacerbación del melasma.
Por eso, no se trata de elegir entre “CO2 o IPL” de forma general. Se trata de determinar qué necesita realmente cada piel.
Manchas solares, melasma y marcas de acné: no son lo mismo
Una de las claves para conseguir buenos resultados es identificar correctamente el origen de la mancha.
Manchas solares
Son lesiones pigmentadas relacionadas con la exposición acumulada al sol y suelen aparecer en las zonas más expuestas, como rostro, escote y manos.
En determinados casos pueden responder muy bien a tratamientos dirigidos a la pigmentación, incluyendo diferentes tecnologías láser o lumínicas.
Melasma
El melasma suele manifestarse como manchas marrones o grisáceas, generalmente simétricas, en zonas como las mejillas, frente, mentón o labio superior.
Es una alteración crónica y con tendencia a reaparecer, por lo que el objetivo no es únicamente aclarar las manchas, sino controlar los factores que favorecen su aparición y mantener los resultados. La protección solar forma parte esencial de cualquier estrategia para tratarlo.
Marcas de acné
Después de un brote de acné pueden quedar manchas que permanecen durante meses. Es lo que conocemos como hiperpigmentación postinflamatoria.
En estos casos, el tratamiento puede combinar diferentes tecnologías y cosmética médica dependiendo de si predominan las manchas, las rojeces o las cicatrices.
Por eso, tratar una mancha sin saber exactamente qué es puede ser contraproducente.
¿Y qué pasa con la rosácea después del verano?
El verano tampoco suele ser el mejor aliado de las pieles con rosácea.
El calor es uno de los factores que pueden desencadenar o intensificar el enrojecimiento facial. Después de los meses de verano, muchas personas perciben que su piel está más reactiva, presenta más rojeces o los pequeños vasos sanguíneos son más visibles.
En estos casos existen diferentes tecnologías láser y lumínicas que pueden utilizarse para tratar determinados componentes vasculares y mejorar el aspecto de las rojeces.
Pero nuevamente, el tratamiento debe individualizarse. Una piel con rosácea necesita un abordaje diferente al de una piel con manchas solares.
¿Cuál es el mejor tratamiento para mi piel?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
Y la respuesta es que no existe un tratamiento único para todas las manchas.
Antes de elegir una tecnología es necesario analizar:
- Qué tipo de pigmentación presenta la piel.
- Si se trata de manchas solares, melasma o hiperpigmentación postinflamatoria.
- El fototipo de la paciente.
- La profundidad de la pigmentación.
- Si existe sensibilidad o rosácea.
- El grado de fotoenvejecimiento.
- El estado de la barrera cutánea.
- Si también queremos tratar textura, poros, cicatrices o arrugas.
La Sociedad Europea de Láser Dermatológico destaca precisamente la importancia de realizar un diagnóstico correcto antes de seleccionar láser o IPL, ya que estas tecnologías no están indicadas para todas las lesiones pigmentadas.
Por eso, en Cliniem apostamos por personalizar el tratamiento en función de las necesidades reales de cada piel, en lugar de aplicar el mismo protocolo a todas las pacientes.
¿Por qué el otoño es un buen momento para empezar?
Después del verano, la radiación solar sigue siendo un factor importante, pero poco a poco disminuye la exposición intensa y prolongada propia de las vacaciones.
Esto permite plantear determinados tratamientos de renovación cutánea con mayor tranquilidad, siempre siguiendo las indicaciones médicas y manteniendo una fotoprotección rigurosa.
Además, comenzar en esta época permite trabajar la piel durante los meses posteriores al verano para llegar a los meses de mayor exposición solar con un rostro más uniforme y cuidado.
Eso sí: haber vuelto de vacaciones no significa que podamos olvidarnos del protector solar.
SPF 50: el tratamiento que no puede faltar
Si quieres mejorar las manchas, solares hay un paso que ningún tratamiento puede sustituir: la fotoprotección.
Utilizar un SPF 50 de amplio espectro todos los días es fundamental para evitar que la pigmentación vuelva a intensificarse.
En personas con melasma, además, puede ser recomendable utilizar un fotoprotector con color y óxidos de hierro para ayudar a proteger frente a la luz visible.
También es importante reaplicar el protector cuando exista exposición prolongada al aire libre, utilizar sombrero y buscar sombra siempre que sea posible.
Porque podemos invertir en el tratamiento más avanzado, pero si seguimos exponiendo la piel al sol sin protección, será mucho más difícil mantener los resultados.
¿Se pueden eliminar las manchas para siempre?
Aquí también conviene ser realistas.
Las manchas solares pueden mejorar considerablemente con el tratamiento adecuado, pero la piel continúa estando expuesta a los factores que provocaron su aparición.
En el caso del melasma, todavía es más importante hablar de control y mejoría que de eliminación definitiva. Se trata de una alteración que puede reaparecer, por lo que el mantenimiento y la fotoprotección son fundamentales.
El objetivo es conseguir una piel progresivamente más uniforme, luminosa y homogénea y mantener los resultados en el tiempo.
Después del verano, recupera tu piel
Si al volver de vacaciones has descubierto nuevas manchas, el bigote más oscuro, más marcas de acné o una piel apagada, no te preocupes.
El verano puede dejar huella, pero también existen diferentes herramientas para recuperar el aspecto de la piel.
El láser CO2, la IPL y otras tecnologías láser y médico-estéticas pueden formar parte de un protocolo personalizado para mejorar la pigmentación, la textura y los signos de fotoenvejecimiento.
La clave está en no tratar todas las manchas de la misma manera.
En Cliniem estudiamos cada piel para determinar qué está provocando la pigmentación y qué tratamiento puede ofrecer los mejores resultados en cada caso. Porque una piel uniforme no se consigue únicamente eliminando manchas: se consigue tratando la piel en su conjunto.
Y si después del verano sientes que tu piel ha perdido luminosidad, ha aumentado la pigmentación o simplemente necesita recuperar su mejor versión, este puede ser el momento perfecto para empezar a cuidarla de nuevo.
Confía en la Unidad de Dermatología de Cliniem. Reconocidos Dermatólogos Estéticos con una gran experiencia con una gran experiencia médica, te darán la mejor solución a tus necesidades. Pide tu cita de valoración en Cliniem.
