¿Haces ejercicio, cuidas tu alimentación y, aun así, tus piernas siguen teniendo un volumen que no parece corresponderse con el resto de tu cuerpo? ¿Notas además pesadez, sensibilidad, dolor o aparecen moratones con facilidad? En algunos casos, la explicación no está en la falta de ejercicio ni en el exceso de peso, sino en una enfermedad conocida como lipedema.
El lipedema es una alteración crónica caracterizada por una acumulación anormal de tejido graso, generalmente simétrica, que afecta principalmente a las piernas, las caderas y los glúteos y, en algunos casos, también a los brazos. Se trata de una patología diferente de la obesidad y del linfedema y afecta mayoritariamente a mujeres.
Una de sus principales características es precisamente la resistencia de la grasa afectada a la dieta y al ejercicio. Por eso, muchas mujeres con lipedema pasan años intentando adelgazar determinadas zonas del cuerpo sin conseguir modificar de manera significativa su volumen.
Cuando el diagnóstico está confirmado y el tratamiento conservador no consigue controlar los síntomas, la cirugía de lipedema puede convertirse en una opción que valorar. En Cliniem, la liposucción WAL se contempla como una técnica para tratar la grasa asociada al lipedema.
¿Por qué mis piernas no adelgazan aunque haga dieta y ejercicio?
Esta es probablemente una de las preguntas que más se hacen las mujeres con lipedema.
La alimentación equilibrada y el ejercicio son fundamentales para mantener un peso saludable, pero la grasa característica del lipedema puede comportarse de una manera diferente a la grasa corporal habitual. De hecho el tejido graso asociado al lipedema suele ser resistente a las modificaciones de la dieta y al ejercicio.
Esto explica una situación muy habitual: la paciente pierde peso en el abdomen, el rostro o la parte superior del cuerpo, pero las piernas continúan prácticamente igual. Como consecuencia, puede aumentar la desproporción entre el tronco y las extremidades inferiores.
Esto no significa que la alimentación saludable o la actividad física no sean importantes. Todo lo contrario. Mantener un peso estable y realizar ejercicio forma parte del cuidado global de la paciente. Sin embargo, cuando existe lipedema, estos hábitos no siempre consiguen eliminar el tejido adiposo característico de la enfermedad.
¿Cómo saber si tengo lipedema?
El diagnóstico debe realizarlo un profesional sanitario después de valorar los síntomas y la distribución de la grasa. No existe una única prueba que permita identificar todos los casos, por lo que la exploración clínica tiene un papel fundamental.
Algunos signos que pueden hacer sospechar de lipedema son:
- Aumento de volumen desproporcionado en las piernas respecto al tronco.
- Distribución generalmente simétrica de la grasa.
- Sensación de pesadez en las piernas.
- Dolor o sensibilidad al tocar determinadas zonas.
- Facilidad para desarrollar hematomas.
- Acumulación de grasa que responde poco a la dieta y al ejercicio.
- Dificultad para modificar el volumen de las piernas aunque se pierda peso en otras partes del cuerpo.
Los pies suelen quedar libres de la acumulación de grasa característica del lipedema, una diferencia que puede ayudar a distinguirlo de otros trastornos.
También es importante diferenciar el lipedema del linfedema y de la obesidad, ya que no son la misma enfermedad y su tratamiento tampoco es idéntico.
Lipedema y obesidad: no son lo mismo
Durante mucho tiempo, muchas mujeres con lipedema han recibido únicamente recomendaciones para adelgazar. Esto puede generar frustración, especialmente cuando la paciente comprueba que, a pesar de perder peso, sus piernas continúan presentando un volumen elevado.
La obesidad implica un exceso de tejido adiposo generalizado, mientras que el lipedema se caracteriza por una distribución anormal y generalmente simétrica de la grasa, principalmente en las extremidades.
Por eso, ante unas piernas desproporcionadas que no responden como se espera a los cambios de alimentación y ejercicio, es importante realizar una valoración adecuada antes de asumir que se trata simplemente de un problema de peso.
¿Qué tratamientos existen para el lipedema?
El tratamiento del lipedema debe individualizarse. Las medidas conservadoras pueden incluir hábitos de vida saludables, ejercicio, prendas de compresión y determinadas técnicas dirigidas a controlar la inflamación y los síntomas.
Sin embargo, estas medidas no eliminan el tejido adiposo anormal característico del lipedema.
Cuando la enfermedad es más avanzada o los síntomas afectan de forma importante a la movilidad y a la calidad de vida, puede valorarse la posibilidad de recurrir a la cirugía. La indicación debe establecerse individualmente después de una valoración médica.
¿En qué consiste la cirugía de lipedema?
La principal intervención quirúrgica utilizada para eliminar el tejido adiposo asociado al lipedema es la liposucción.
Pero es importante entender que no se trata simplemente de una liposucción estética convencional. En el tratamiento del lipedema, la planificación y la técnica deben adaptarse a las características de la enfermedad y prestar especial atención a las estructuras vasculares y linfáticas.
El objetivo de la cirugía es reducir el volumen de las zonas afectadas y, cuando está indicada, intentar mejorar síntomas como el dolor, la sensación de pesadez y las limitaciones de movilidad.
En Cliniem se utiliza la liposucción WAL (Water-Assisted Liposuction) como una opción para el tratamiento de la grasa asociada al lipedema. La técnica emplea la infiltración de líquido para facilitar la extracción del tejido adiposo mediante cánulas. Cliniem recoge específicamente la liposucción WAL entre sus tratamientos de liposucción para la celulitis difusa fibrosa-edematosa de las extremidades inferiores, conocida como lipedema.
¿Qué zonas pueden tratarse?
La distribución del lipedema no es exactamente igual en todas las mujeres. La enfermedad puede afectar a diferentes zonas de las extremidades inferiores y, en algunos casos, también a los brazos.
Dependiendo de la valoración médica, pueden tratarse zonas como:
- Muslos.
- Rodillas.
- Pantorrillas.
- Tobillos.
- Caderas y glúteos.
- Brazos, cuando existe afectación.
El objetivo no consiste en eliminar grasa de forma indiscriminada, sino en actuar sobre las zonas afectadas y conseguir una reducción equilibrada del volumen.
Además, cuando la cantidad de tejido adiposo que debe eliminarse es importante, la cirugía puede necesitar realizarse en diferentes etapas.
¿Qué beneficios puede aportar la cirugía?
La cirugía de lipedema puede tener objetivos tanto funcionales como relacionados con el contorno corporal.
Al reducir el volumen de las extremidades, algunas pacientes pueden experimentar una disminución de la sensación de pesadez y una mayor facilidad para realizar determinadas actividades. También puede contribuir a mejorar el contorno de las piernas y reducir la desproporción corporal.
Entre los objetivos descritos para la liposucción en el lipedema se encuentran la reducción del volumen de las extremidades, el alivio del dolor y la mejora de la movilidad y la función.
Sin embargo, es importante mantener expectativas realistas. La cirugía no debe presentarse como una cura definitiva del lipedema. Se trata de una enfermedad crónica y el tratamiento quirúrgico debe formar parte de un abordaje global.
¿Cómo es la recuperación después de la cirugía?
Después de una cirugía de lipedema es normal que aparezcan inflamación, hematomas y molestias en las zonas intervenidas. La intensidad y duración de estos síntomas dependerán de la extensión de la intervención y de las características de cada paciente.
El postoperatorio debe seguir siempre las indicaciones del equipo médico. En muchos casos se utilizan prendas de compresión durante el periodo posterior a la cirugía.
La actividad física también deberá recuperarse progresivamente. Caminar y mantener una movilidad adecuada forman parte del proceso de recuperación, mientras que la incorporación a ejercicios más intensos debe realizarse siguiendo las recomendaciones del cirujano.
El resultado tampoco debe valorarse inmediatamente. La inflamación puede ocultar inicialmente parte del cambio conseguido y el contorno corporal se va definiendo progresivamente a medida que los tejidos se recuperan.
¿La cirugía de lipedema es definitiva?
Una de las preguntas más importantes es si el lipedema puede volver después de una intervención.
La cirugía permite eliminar tejido adiposo de las zonas tratadas, pero no debe considerarse una cura definitiva de la enfermedad. El lipedema es una condición crónica y puede continuar evolucionando.
Además, puede ser necesario realizar más de una intervención cuando la afectación es extensa.
Por ello, después de la intervención sigue siendo importante mantener un estilo de vida saludable y realizar el seguimiento médico indicado.
¿Cuándo debería consultar por un posible lipedema?
Si notas que tus piernas tienen un volumen desproporcionado respecto al resto del cuerpo, no responden a la pérdida de peso y además presentan pesadez, dolor, sensibilidad o facilidad para desarrollar hematomas, puede ser recomendable consultar con un especialista.
El objetivo no es decidir directamente si necesitas una cirugía, sino confirmar primero si realmente existe un lipedema y conocer en qué grado se encuentra.
A partir de ahí, el especialista podrá determinar si es suficiente con un tratamiento conservador o si, por las características y evolución de la enfermedad, puede ser necesario valorar una opción quirúrgica.
Cirugía de lipedema en Cliniem
Cada mujer vive el lipedema de una manera diferente. Por eso, la cirugía no puede plantearse como un procedimiento estándar para todas las pacientes.
En Cliniem, la valoración inicial permite estudiar la distribución del tejido adiposo, las zonas afectadas y las necesidades concretas de cada paciente para establecer un plan individualizado. La clínica combina cirugía plástica y medicina estética con un enfoque centrado en la seguridad, la atención personalizada y la utilización de tecnología avanzada.
La liposucción WAL puede ser una herramienta dentro del abordaje quirúrgico del lipedema en pacientes seleccionadas. El objetivo es tratar el exceso de tejido adiposo asociado a la enfermedad y buscar una mejora tanto del contorno corporal como, cuando esté indicado, de los síntomas y la funcionalidad.
Si tus piernas no adelgazan aunque cuides tu alimentación y hagas ejercicio, no significa necesariamente que estés haciendo algo mal. Puede existir una causa médica detrás de esa distribución de grasa. Una valoración especializada es el primer paso para saber si puede tratarse de un lipedema y conocer las opciones disponibles en tu caso.
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